Con miedo y decepción


Luego de haber estado viajando casi dos días enteros, durmiendo dos noches en tren, pasando un frío que te cagas, y que casi la policía me mete en cana, llegué a una ciudad con muchas ilusiones: Atenas. Cuna de la racionalidad, la filosofía, la matemática, la civilización, etc, etc, etc. –Aunque he llegado a la conclusión de que fueron la cuna por el simple hecho de que los atenienses no tenían otra cosa por hacer y explotaron sus cerebros. No está mal.-
A partir del momento que bajé del tren, a las 12 del medio día hasta la llegada al hostel, lo único en lo que pensaba era en una ducha caliente, cambiarme de ropa y descansar un rato. Las dos primeras cosas las hice enseguida. Sin embargo, la última no la conseguí hasta la noche. Cuando salí de bañarme me di cuenta que el día “estaba en pañales” y que tenía tiempo de conocer la ciudad para situarme y aprenderme el camino hacia los lugares más importantes. –Algo muy importante y que nunca había dicho antes en ningún post: es importante hacer el reconocimiento del lugar y de las calles-.

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