La penúltima semana del año, como también hace 22, siempre es compartida por mi cumpleaños y la famosa fiesta navideña de Papá Noel o, religiosamente, del nacimiento de Jesús. Esta misma, pensé que iba a ser muy diferente a los años anteriores, y lo fue. Sin embargo, de una forma que no me esperaba. Lo que creí que se iba a transformar en nostalgia, la gente que me rodea hizo que ese concepto se convirtiera en felicidad y alegría, y en otra semana maravillosa en el mes de diciembre.
El 22 de diciembre de este año, 2010, cumplí mis preciados y esperados 22. EL LOCO. Desde el comienzo del mes pensé que este día, al llegar, se transformaría en un fiasco. Que extrañaría a Dios y María Santísima, y en vez de ser un día de alegría sería un bajón pésimo. Pero todo cambió a las 24hs cuando Juanjo me cantó el “feliz cumpleaños” mientras estábamos mirando una película después de cenar.