Día libre. Día soleado –hay que agradecer en este invierno-. Día para hacer algo. Las opciones eran: a) despertarse temprano, ir a la estación de tren y sacar billete y forfait para ir a skiar; b) despertarse un poco más tarde, ir la estación de tren y sacar billete para conocer Tarragona. Vendida al mejor postor. Aunque mis intenciones y ganas eran esquiar, la oferta de conocer Tarragona era mucho más económica. No por rata dejé de ir a hacer el deporte que me encanta sino por el siguiente motivo:
M: -¿Tarragona? Jamás en la vida hubiera pensado en ir a conocer Tarragona.
JP: -Una, es la segunda ciudad más romana del mundo después de Roma; y dos, es lo que me queda conocer de Catalunya.
Ese era el motivo que ponderaba sobre el resto. Antes de ir a conocer Roma iba a conocer la segunda ciudad más romana del mundo y que es muy recomendada por la gente de esta comunidad. Visto y comprobado, lleno de turistas gringos.