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Una Europa diferente, pero muy diferente

Después de unos días en la segunda Alemania –Viena, Austria-, el tren partió hacia los demás países del este. El destino más próximo era Budapest, capital de Hungría y ciudad natal de una de las personas más graciosas y directas que conocí en Barcelona, Agnes.
El viaje duró un par de capítulos de Anne Rice, canciones del Ipod y siestas interrumpidas. El paisaje, como en cualquiera de los otros viajes, era fantástico. Sin embargo, esa fantasía fue rota cuando el tren arribó. La estación de tren de Budapest, Kaleti, es muy parecida a la estación de tren de Constitución, y la zona no se queda atrás. Fue una sensación extraña la que invadió mi cuerpo en ese entonces porque nunca me había sentido así. Lo peor de todo era que el frío no acompañaba a la mejora y esa sensación me embriagó, y no sé si no empeoró en los días que restaban, hasta llegar nuevamente a Barcelona.
La caminata empezó con miedo, así también como la salida de la cámara fotográfica de la mochila. Pero a medida que el turismo se fue acercando al centro la cosa cambió para volver por la noche en la espera del tren a Belgrado, Serbia.

Un lugar inesperado

Empecemos por el simple hecho de que cuando llegué a Barcelona nunca me había imaginado que iría a Eslovaquia. Todo fue muy raro pero se fue dando y lo que se va dando nunca es malo. Bratislava salió de la galera y fue uno de los mejores momentos y lugares.

Como decía en el anterior post –Praga-, el viaje a Bratislava se adelantó por falta de autobuses nocturnos hacia Viena. Aunque vamos a confesar que ya estaba en el itinerario pero iba a darse luego de conocer Austria. Volviendo, desde Praga me tomé un bus que me dejó varado en una ciudad desconocida –Bratislava, capital de Eslovaquia- a las 4 de la mañana. En la estación tenía que sacar el pasaje a Viena para ese día pero más tarde, porque aunque sea una capital la ciudad es muy pequeña y la podes conocer en horas. Es decir, que llegué a las 4 a.m. y para esperar a que abrieran las taquillas este viajero aventurero durmió en una estación de autobuses hasta las 6.30hs. :S Lo único catastrófico fue el frío pero después todo muy bien. Sigo vivo y no me falta ni perdí nada. Bueno esto último es discutible.

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